Según la Wikipedia, el término friki se emplea “para referirse al individuo de apariencia o comportamiento inusual, que se muestra interesado u obsesionado en un tema muy específico del que se considera fanático. Estos temas, conocidos como cultura friki, suelen estar centrados en la ciencia ficción, la fantasía, el manga, el anime, los videojuegos, los cómics y la informática”. Con variantes propias del cancherito, esta definición resulta bastante óptima para caracterizar a los individuos que optan a dicho premio, y que son los siguientes:
Caamaño, cuya compulsiva obsesión por el más mínimo detalles de Lost, su coleccionismo de series o su adicción a videojuegos en casa ajena le han granjeado numerosos votos; Alfonso, el tío que todo lo pasa a tablas de Excel, que tiene más modelos de consolas que dedos en las manos y que cualquier día termina hablando japonés de tanto ver anime; Emilio, que gracias a sus conocimientos de acadio paleobabilónico, su enfermizo perfeccionismo y su cultura en las frikadas más diversas ha dejado boquiabierto al personal; y Cristian, que pese a su vicio por el cine, las series, la música, los juegos de tablero y el Call of Duty, ha quedado como una comparsa este año.
Y por tercer año vamos con el premio a esa frase que ha hecho subir el pan para los Cancheritos, además de proporcionar innumerables momentos posteriores para la mofa y el escarnio.
Con tanto fan de Guti como hay en cancheritos, la instauración de un galardón al maraca del año es tan antigua como los propios premios. Modelitos del último grito que apuestan por curiosas tonalidades coloras, actitudes diversas de las que sacan los típicos “pero qué maraca es”, mostrarse paradito en ciertas circunstancias… la verdad es que resulta muy difícil precisar que se requiere para ser nuestro maraca del año, aunque alguién podría decir que “tradición”. Pero fijáos en la diversidad de los candidatos: Por un lado tenemos a Acevedo, que sin duda se ha hecho un hueco por sus jerseys de rombos, su brutal cambio de actitud y el desquiciante tono de voz de Dani; Araque, que por el contrario parece un asiduo a esta candidatura por su falta de ritmo e iniciativa en la noche; Chenel, cuyos modelitos rosas le permitieron dominar este premio desde su fundación; y Malvido, para el que sus puntos de elegante+calzonazos aderezados con algún extra le han asegurado una nominación a maraca.
Aunque el montarla por ahí y romper la noche sea casi uno de los rasgos distintivos de los cancheritos, siempre tiene que haber alguna excepción, y para eso está nuestra categoría de formalito, que premia al individuo más tranquilo, más sosegado, menos marchoso, y con la capacidad de poner algo de cordura a sus compañeros al tiempo que los desquicia por su falta de animosidad. Se disputan el premio XoKaS, al que es más difícil convencer para salir que quitarlo del liderato en la Liga Yahoo; Emilio, cuya seriedad y templanza en la noche ha podido más que sus bailoteos hiperevolucionados; Araque, cuyo apellido define este premio desde su fundación; y Santi, al que ya casi no se le ve el pelo en la noche, y cuando se le ve está más quieto que Acevedo posando en Roma…

