Capítulo 2: Cuatro gallegos en Palma (Las aventuras de Vladimir)
Publicado por camish en Junio 13, 2008

Aún no hacía tres horas que acababan de bajar del avión, y ya estaban dispuestos a romper la noche. Como su primer día de vacaciones, iban en plan de relax, que no eran unos desesperados. Pero el encuentro con ese relaciones públicas había alterado un poco los ánimos en el grupo:
-A ver, no me jodáis, hay que ir a ese tabledance, que yo quiero ver el espectáculo –decía Fernando.
-Tranquilo, que tenemos toda la semana para ir, no vamos a empezar a gastar el dinero a lo loco…-decía Antón, que era el más cabal del grupo.
-Vale, pero hay que ir,eh?
Siguieron por el paseo y, visto que había mucha fémina por el lugar, empezaron a deleitarles los oídos con el típico piropo español, conocedores como lo eran dado que formaban parte del gremio de la construcción. Entre otras lindezas se escucharon por la zona cosas como “eso es un cuerpo y no el de la guardia civil”, “ que no me entere yo…” o el clásico ”quién fuera falda…”. Mientras, las jóvenes parecían inmunes a los cantos de sirena galaicos, pero los cuatro no perdían los ánimos.
En su periplo verbenero se encontraron con cantidad de locales, quedando sorprendidos por el tamaño de alguno de ellos:
-Estos alemanes hacen todo a lo grande, si señor. Antón se deleitaba en la fachada de uno de ellos, el Mega Park, que tenía el exterior como una iglesia Gótica, de cartón piedra, y gran parte del interior era al aire libre.
-Eso será porque son muy altos –dijo muy serio Fermín, otro de los cuatro.
Al final, por la nostalgia, se metieron en el primer antro que encontraron, la bebida empezaba a hacer efecto y el grupo involuntariamente se dispersó, quedando aislado.
Cuando Genaro miró hacia los lados y no vio a ninguno de sus amigos, no se preocupó en absoluto porque una mulatita no le quitaba los ojos de encima. Como hombre de estímulos que era, enseguida empezó a tirarle besitos y gestos obscenos, llamando la atención de la muchacha, que se acercó diciendo:
-Hola, me invitas a un cubata, guapo?
En ese momento eso era más de lo que Genaro podía oir.
-Yo te invito a lo que quieras, pero me vas a tener que hacer un favor a cambio…
La chica, con infinita picardía, se le acercó con gesto sugerente. A partir de ahí la mente de Genaro dejó de trabajar y se puso en modo automático, cogiendo a la chica por la cintura, y mientras esta llevaba las copas la dirigió a la pista, empezando a perrear .
Al rato un maromo enorme negro, muy simpático, con una camiseta de tiras casi transparente se les acercó pidiéndoles sacar una foto, a lo que la pareja aceptó y luego este se quedó un rato hablando, cuando a Genaro le pareció que ya estaba siendo un poco pesado le espetó:
-Tío, piérdete. Esta está ocupada.
El negro, imperturbable, le agarró el culo a Genaro y dijo:
-Al contrario, amigo, la fiesta acaba de empezar…
A Genaro le empezaban a pesar las piernas y notaba una creciente modorra, la chica lo llevó a un apartado y en ese momento se dio cuenta de que la mayoría de parejas del local eran del mismo sexo… Los párpados le pesaban cada vez más y aunque sus razonamientos iban a dos por hora, aterrado, se acordó de la leyenda urbana que le contara Antón de que por esas zonas los violadores usaban drogas en las copas de los locales, y lo más inquietante era que el que parecía dirigir la operación era el maromo, lo que no tranquilizaba su espíritu. Mientras la oscuridad se cernía sobre él, y viendo la sonrisa del maromo, solo pensaba en una cosa: ¡¡¡Nooooo!!!.
Sin poder evitarlo, Vladimir se había metido en un lío importante. Le había prometido al encargado encontrar al culpable, él mismo llevaría la investigación, con la condición de que a Irina no le pasara nada. Eso había aplacado los ánimos vengativos del siberiano, pero se había mostrado susceptible de que él llevara la investigación prefiero a un hombre de acción como Andrei había dicho. Pero para investigar a un individuo que frecuente locales como el Tabledance por la noche y con la profesionalidad que lo había hecho, lo mejor era una persona que conociera los entresijos de la noche, así como a porteros y personal de distintos locales, todo eso con discreción, todo lo contrario que su amigo Andrei, que era un calco a la leyenda del fútbol ruso Karpin, con su pelo largo rubio hacia atrás y su traje de reyas diplomáticas, evidentemente de mafioso y con pinta de que en cualquier momento te saca la Kalashnikov.
Lo primero que tenía que hacer era conseguir ver el video de seguridad para ver quién había entrado, necesitaba un culpable y le importaba bien poco quién fuese. Después, seguramente, iría a ver al jefe supremo al yate que tenía fondeado por estas fechas en el puerto deportivo de Palma de Mallorca, al cual estaba sobrevolando en estos momentos, lamentablemente por motivos laborales, y es que otra de las pasiones de Vladimir eran los aviones. Tenía licencia de piloto y por eso todas las mañanas, como complemento de las noches, pilotaba una avioneta con una bandera publicitaria del Tabledance atada a la cola volando en círculos y a vuelo bajo desde la zona del Arenal y el paseo, hasta la bahía de Palma. Los locales espectaculares, necesitan publicidad espectacular. Era un piloto habilidoso y volar le relajaba, aún recordaba con nostalgia una vez que por esta pasión casi se mete en un buen lío. Una vez habían ido a Mallorca una compañía de aviones de acrobacias que iban a hacer una exhibición a lo largo del paseo, Vladimir se había enterado por un trabajador del hangar donde guardan el avión, y en plena actuación, cuando los aviones estaban haciendo dibujos con el humo de los reactores, el ruso pasó a vuelo rasante por el agua, y al llegar a la playa volando en paralelo, hizo un par de giros sobre si mismo para alegría de los espectadores. Casi acaba en el cuartelillo, pero esa noche el local se llenó de pilotos y esta vez fueron las chicas las que los hicieron sentirse en las nubes…
Por la noche, con la ayuda de Andrei, consiguió la cinta(no entendía el secretismo) y subió a las alcobas a ver si averiguaba algo del sistema secreto y con un vistazo detenido cayó en la cuenta de que había unas pequeñas células fotoeléctricas en el marco de la puerta. Eso no venía a cuento y era una cosa demasiado extraña. Una cierta sospecha tomó cuerpo en su cabeza y decidió ver inmediatamente la cinta.
Pasando el video rápido(una cámara de una escalera puede llegar a ser muy aburrida) no parecía haber nada extraño, hasta que de repente apareció en escena otro de los importantes y poco escrupulosos empresarios de la zona: un japonés conocido como el señor Park(aunque al parecer ese no era su verdadero nombre), con sus dos guardaespaldas y, sorprendentemente, el encargado cogiéndolo del brazo amistosamente y señalándole algo en el piso superior…Aquí había tema. Normal que el siberiano no quisiera que se viera la cinta, sabido por todos que el señor Park y nuestro jefe no eran precisamente amigos, ellos dicen que por temas de competencia y aunque el señor Park se dedica más bien a los hoteles, se ve que tiene una cartera de inversión un poco más amplia.
Continuó con la cinta y tras un rato el oriental y el encargado volvieron a hacer acto de presencia y otra sorpresa: ahora se llevaban con ellos a una de las chicas(y no era Irina), una cubana llamada Nora. La cinta continuó y Nora no volvió en toda la noche.
Ahora le asaltaba otra duda distinta, acudió junto al encargado a preguntarle por la chica, y la respuesta de este fue contundente:
-Nora no ha venido hoy.
Junio 25, 2008 a 7:51 pm
¿Cuánto tenemos que esperar tus fans para q se publique la siguiente entrega? así es difícil conseguir más público femenino.
No dejes que Cris acapare todo el protagonismo, hombre!
Solo una cosa que deberías tener en cuenta: en castellano existen las perífrasis verbales
Junio 26, 2008 a 1:40 pm
En principio mañana ya estará.lo que pasa es que lo de Cristian es algo que todos llevaban mucho tiempo esperando y no tenía la categoría moral como para al día siguiente sacarlo de la página principal.se merece por lo menos una semana en el number one of the list.